domingo, 6 de enero de 2008

LA CACHETADA

Me encontraba viendo el documental “Ser y tener” por segunda vez en estos meses cuando advierto que en una de las escenas la madre de uno de los niños le da un ligero manotazo por equivocarse en la tabla de multiplicar. Esto me hizo recordar la polémica creada en nuestro país acerca de los supuestos maltratos físicos. Parece que no hubiésemos cosechado suficientes truenos de la otra mal llamada “violencia de género” donde multitud de parejas acaban denunciándose unos a otros, en algunos casos por razones justificables pero en otras, la mayoría para obtener réditos económicos. Todo ello sin considerar algo relativo al sentido común como acudir a mediadores que reconduzcan la situación antes que poner los pies en una comisaría y dar lugar a una situación que ya suele ser irreversible. Debo ser un “bicho raro” que prefiere intentar arreglar las cosas sin abogados de por medio. Más aún cuando las relaciones entre seres humanos son tan complejas y delicadas que, una vez rotas, tienen difícil solución.

Por supuesto que estoy de acuerdo en no castigar físicamente a los niños, no solo a ellos sino a nadie más. Por supuesto que no comparto que hombre y mujeres se agredan pero, ¿realmente se puede legislar toda actividad humana en nuestro entorno? ¿Comenzaremos también a ver padres y madres esposados que pasen los fines de semana en los calabozos cuando el adolescente de turno quiera salir de madrugada y provoque una discusión familiar? Muchos saben lo fácil que es llamar al 112 en un momento de acaloramiento. ¿Todo se arregla con leyes y abogados?

No cabe duda que la intención de la ley es buena pero su cumplimiento puede dar lugar a situaciones mucho más complejas que la situación inicial que pretendió mejorar. Casi todo el mundo está de acuerdo en no agredir a los niños si bien no necesitamos al “Gran Hermano” que nos lo recuerde de manera constante y se entrometa en nuestra vida diaria. Incluso también, ya puestos a opinar, estoy en desacuerdo en que el Estado tenga el monopolio de la violencia. Es decir, el único que pueda “administrarla”, ¿o es que ellos no piensan renunciar a su empleo? ¿Quién controla al Gran Controlador? Muchos estamos en desacuerdo con la violencia aplicada a los niños pero también en desacuerdo con legislar cada aspecto y conducta de nuestras vidas.

¿Qué opináis al respecto?

2 comentarios:

Quela dijo...

De 0 a 100. Eso es lo que se ha conseguido en realmente poco tiempo. Antes los padres hacían y deshacían y nadie se metía en tu vida. Hoy como hagas el gesto de levantar la mano, ya te advierten que "cuidado o te denuncio". Más aún: un hijo te denuncia por un cachete, y el juzgado le pone al padre una orden de alejamiento de 9 meses. Es demencial. Pero lo estamos viendo todos los días en un servicio de menores. Y niñas de 14 ó 15 años que, influenciadas por el novio de turno, le ponen a su padre una denuncia de abusos sexuales, que no retira, y el padre termina, efectivamente, esposado y en la cárcel. No sé en el resto del Estado, pero en Galicia, desde la televisión, en medio de la programación infantil, se recomienda "niño, si tienes problemas, llama: 112". En contrapartida el parlamento elimina el artículo del código civil que permitía corregir a los hijos "razonable y moderadamente". ¿Dónde dice que se los pueda maltratar?. Ahora ya tienen carta blanca. Triste, pero es así.
Y en ocasiones, la gente desconoce que tiene personas a las que acudir y consultar: conocí algún caso de un menor adolescente, que, por un problema con el padre, lo denunció, el padre terminó con una orden de alejamiento, el niño en un centro de menores... El niño comentó en alguna ocasión que, si lo llega a saber, no denuncia. Eso sí: cuando marchó del centro, tenía teléfonos de servicios sociales, de menores, etc., para saber a quién recurrir en caso de que se volviesen a dar problemas y evitar judicializar la situación.

Anónimo dijo...

Pienso que los adultos deberíamos tener unos mínimos recursos para educar a los niños sin tener que "golpearles". También pienso que estas leyes están para que no peguen a los niños en el cole o para que algunos papás no descarguen su frustración en sus hijos y nó para mandar a un padre a la carcel por darle un "cachete" a su hijo.